Cuento chino II

abril 2, 2009

Del Cuento Chino I me ocupé en una carta de lector que el diario Clarín destacó como editorial, cuando todos los medios estaban intoxicados con la historieta de que China compraría la deuda externa argentina, para financiárnosla amablemente…  ¿Se acuerdan?… Por supuesto que yo de altas finanzas sé tanto como Ubú Rey; pero si de macroeconomía y finanzas internacionales no sé nada, algo de chinos entiendo: aunque sea lo suficiente para no comulgar con ruedas de molino, y prevenirme de  caer en la gilada en la que se embarcaron garbosamente muchos de nuestros destacados hombres de estado,  politólogos, y profesores de economía.

Lo repetiré una vez más: los chinos a lo mejor son comunistas: pero de ahí a ser tontos…

Todavía me acuerdo del desgarrador espectáculo del chino llorando desesperado mientras una horda de vándalos saqueaba impunemente su supermercadito. Yo lo ví en las cámaras de televisión, una y otra vez. Millones de chinos también lo vieron. Yo no olvido ese vergonzoso y deleznable espectáculo de impunidad y barbarie; los chinos seguramente tampoco. Naturalmente, y como lo indica la etiqueta confuciana desde tiempos remotos, sonreirán, sonreirán siempre…

Ahora me hablan de swaps, y los hombres sabios me explican que se trata de una doble cuenta dineraria, en pesos y en yuanes, destinada a puentear a los escasos y esquivos dólares. Entonces me pongo a rememorar, y me parece recordar que esto no es nada nuevo, y que ya lo hizo Alemania en la primera postguerra. Se trataba de poner los productos alemanes al alcance de las demás naciones, evitando el circuito de la libra esterlina y demás monedas fuertes de aquél entonces. Se trataba, por supuesto, de vender industria alemana, altamente calificada, y obtener a cambio toda la materia prima que fuera posible. Servía para intercambiar, aunque, por supuesto, la idea era esencialmente vender. La idea era ingeniosa, y sin duda desafiante para las monedas líderes, que se veían puenteadas o circumvueltas. Sobre todo ingeniosa para la parte dominante del binomio, la industrializada Alemania. Para las otras partes, poco cambiaba en el negocio, como no fuera salirse del círculo asfixiante de las codiciadas monedas líderes.

Pasando a nuestra realidad, a mí me parece que este “novedoso” artificio puede ser interesante, si nos sirve para adquirir necesarios bienes de capital y servicios competitivos. Pero si va a servir para vendernos muñequitos de pacotilla, o tecnologías inferiores a las escasas pero arraigadas locales…yo diría que estamos ante un Cuento Chino II, del que nadie, transcurrido algún tiempo se querrá acordar, igualito que el Cuento Chino I, ¿vió?…

Mêi-guó , Zhong-guó… Los hermosos EE.UU. y la autorreferencial China…

abril 1, 2009

El País Hermoso (Estados Unidos), y el País del Centro (China)… No crean que me he vuelto adulador de la gran nación de Norteamérica: simplemente traduzco del chino, y desnudo lo que subyace en su inconsciente colectivo.  El idioma chino es un idioma picoanalítico; siempre les digo a mis amigos psicoanalistas que se beneficiarían mucho estudiándolo. Ayuda a ver el mundo desde un ángulo distinto del de nuestra tradición grecolatina con su ordenada sistemática de raíces y arborizaciones morfológicas.

Estados Unidos  y China: no podría ser mayor el contraste entre una nación jovencísima y otra varias veces milenaria.  Y sin embargo, corre subterráneamente entre ellas un mutuo encanto, del que dan testimonio las Chinatowns de Nueva York y San Francisco. Por suerte, porque no podemos engañarnos: EE.UU. es la locomotora del mundo, y China su fogonero. Se necesitan el uno a la otra. No por nada los ojos del mundo están fijos en estos dos protagonistas de la reunión del G-20. Los dramáticos acontecimientos de lo que ya se conoce como la gran crisis financiera del 2008 nos dieron  conocer a nosotros, los legos en la materia, que China es el más importante tenedor de bonos del tesoro norteamericano. Claro: los chinos son comunistas (o al menos eso creen ellos), pero no son tontos. Como muchos de nuestros intelectuales de las izquierdas rococó, escriben con la izquierda, pero atesoran con la derecha. Y atesoran bonos del estado americano, porque en el Mêi-guo encuentran la solidez institucional y la confiabilidad que necesitan. Las declamaciones pomposas y demagógicas, rezumantes de reivindicación y heroísmo, las dejan para los latinoamericanos: ellos compran “american“.

Por eso, de ahora en adelante habrá que estar muy atentos al minué que bailen estos dos colosos mundiales, y en cualquier espacio dedicado a China no podrá faltar el análisis del devenir de estas cruciales relaciones. China parece haber arriesgado la idea de reemplazar al dólar como moneda líder mundial por otro signo abstracto contable, similar a los DEG (derechos especiales de giro). No es de extrañar; como toda civilización de trasfondo campesino, siempre se mostró proclive a la moneda de cuenta metálica, en su caso, históricamente, la plata. Como la vuelta al patrón metálico ya no es posible, dada entre otras cosas la magnitud de los intercambios internacionales, lo más parecido parecería ser un “mix” de monedas fuertes. Pero no nos dejemos engañar por las chinerías: China, la caprichosa (como alguna vez la denominó cariñosamente Carl Crow) podrá histeriquear un poco, pero sabe que sólo en unos Estados Unidos fuertes y confiables puede reposar su tremenda capacidad de ahorro.

AUTOAYUDA: Los precursores angloamericanos (2a. parte)

enero 28, 2009

Hemos visto en el anterior post que la literatura de autoayuda nace como un epifenómeno de la gran transformación industrial y tecnológica de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, y que sus propagandistan fueron en un principio exitosos “self made men”. Pero pronto el género es abrazado de un modo entusiasta por educadores, filósofos, conferencistas, publicistas, moralistas, y académicos de diversa índole aunque predominantemente de las ciencias comerciales. El credo que estos precursores, en gran medida anglosajones y norteamericanos se esfuerzan en difundir, se apoya en pilares tales como:

- la autoaserción, y la confianza en sí mismo y las propias potencialidades;

- la capacidad de asumir riesgos, si se aspira a escapar de una insulsa medianía; la búsqueda de una superación y nivelación hacia arriba, como contrapropuesta de la nivelación hacia abajo y masificación interesada que entreveían en el naciente e hirsuto socialismo de la época;

- la capacidad para evaluar con claridad los pros y los contras de una situación, y tomar decisiones rápidas;

- el talento para darse a conocer y demostrar las propias capacidades o las ventajas del producto o servicio ofrecido, y la aptitud para lograr cosas que se diferencien del común y lo amontonado;

- el valor de la propia empresa, y del emprendimiento personal como antítesis del trabajo rutinario en relación de dependencia;

- la perseverancia en la persecución de los propios objetivos;

- el valor de la asociación con personas afines y moralmente valiosas, y la capacidad de ganarse sanas amistades con las que compartir proyectos y sueños.

Junto con el enunciado de esos objetivos, los primeros maestros de la autoayuda nos proponen hábitos y recursos basados en el sentido común y una cierta moral laica, -nada desdeñable en estos actuales y amorales tiempos-, para lograrlos.  Veamos algunos útiles ejemplos:

INCIDA EN SUS PUNTOS FUERTES:  todos tenemos talentos y habilidades que compensan nuestras falencias y debilidades. La tarea radica en saber identificar esos puntos fuertes de nuestra personalidad, para sacar de ellos el máximo provecho, así como reconocer nuestros puntos débiles y tratar de mejorarlos.  En cuanto pueda, especialícese y hágase fuerte en una rama del conocimiento, comercio, industria, oficio o profesión que haya decidido ejercer, y en la que sienta que puede ofrecer algo mejor que el promedio.

APRENDA A TOMAR DECISIONES CON RAPIDEZ, Y ASUMIR RIESGOS EN FORMA CALCULADA:  el mundo vertiginoso en que vivimos exige muchas veces tomar decisiones rápidas y precisas. Esto causa angustia y estrés. A fin de evitar esa angustia y tensión, una de las técnicas ya aconsejadas por los primeros maestros de la autoayuda es la de la “doble columna”. Frente a un problema, una decisión difícil, tome una hoja grande de papel, y trace una línea vertical en el medio, formando así dos columnas. En la derecha anotará los “pros”, y en la izquierda los “contras”. Una vez que lo haya hecho, notará que en cada columna habrá factores esenciales por su importancia: subráyelos o reálcelos de algún modo. Ahora sopéselos, atribúyales incidencia, peso, y valor. Una vez que tenga bien en claro el panorama, con plena exposición de ventajas y riesgos, tome su decisión.  Cualesquiera que sean los resultados finales de una decisión así tomada, podrá estar seguro de que no habrá sido el fruto de un impulso momentáneo, un momento de obnubilación, o de fantasías sin sustento.

DÉSE A CONOCER:  en el mundo moderno la publicidad es un gran motor; considere la posibilidad de usarla en favor de los bienes o servicios que usted produce. Pero aún si sus limitados medios actuales no le permiten acceder a esa publicidad comercial, utilice sus contactos y relaciones institucionales para darse a conocer y difundir sus ideas. En ciertos medios profesionales las revistas y publicaciones institucionales, y los eventos sociales son un medio casi necesario para darse a conocer, así que no deje de colaborar con ellas siempre que le sea posible.

ASÓCIESE:  si usted aspira a poner en marcha un proyecto de cierta trascendencia, recuerde que necesitará ayuda y colaboración. Así que ponga su atención en encontrar personas afines, hágalas partícipes de su entusiasmo, y asócielas en un emprendimiento común. de más está decir que este proceso implica un buen conocimiento de los otros, porque una buena asociación supone una selección y una elección, y ninguna de las dos debe hacerse a tontas y a locas. Más adelante veremos cómo otras escuelas de autoayuda se han abocado a este gran campo del conocimiento de los demás y las relaciones humanas. Y hablando de asociarse, no olvide que, si es usted casado/a, lo mejor que le puede suceder es que su cónyuge lo acompañe, desde el lugar de sus posibilidades, en el desarrollo de su proyecto. Las estadísticas modernas comprueban lo que ya sabía el sentido común de estos maestros precursores: que los patrimonios más sólidos han sido amasados, conservados, e incrementados con el respaldo de una familia estable, y un matrimonio en armonía.

LECTURAS RECOMENDADAS: Como paradigma de estos aportes a las técnicas de autoayuda he seleccionado a Herbert N. Casson.  Algunos de sus libros se encuentran en bibliotecas on line como www.archive.org, pero su obrita quizá más estimable es “Thirteen tips on luck”, editado allá por los años 1920′s por The Efficient Magazine (London). Es casi inhallable, aunque quedan dos ejemplares en Amazon.  Muchas de sus obras fueron editadas en España, y alguna vez han pasado por mis manos; hoy sólo pueden ser rastreadas en alguna cueva bibliográfica de las que van quedando pocas en Buenos Aires. Les he seleccionado algunas citas tomadas del mencionado libro, como para que saboreen su gracejo pocas veces igualado por los autores modernos:

“Antes de poner dinero en una empresa, por ejemplo, usted debe estudiar sus prospectos. Debe averiguar qué dividendos ha logrado durante los últimos tres años. Debe averiguar la cotización de sus acciones. Debe averiguar si es una compañía auténtica, o un simple artificio contable. Debe saber algo acerca de las personas que están detrás de ella: ¿son artífices del dinero, o sólo zoquetes con título?”

“La mitad de la suerte está hecha de información. Pregúnteles a los brokers de la Bolsa. Ellos saben lo que es la suerte. Ellos juegan, pero lo hacen con inteligencia. Se dejan guiar por la información tan lejos como puede llevarlos, y recién después confían en la suerte. Saben que la suerte no es un sustituto para el conocimiento. Estudian bien cuáles son las probabilidades antes de invertir su dinero.”

“Cuanto mejor informado está usted, menos competidores tiene. Si usted está entre el común de la gente, las probabilidades van en su contra. Si usted no es en alguna medida excepcional, su chance de salir adelante en el mundo es muy pequeña. Si usted quiere tener suerte, debe tratar de salirse de la multitud.  La multitud, como tal, nunca tiene suerte. Como lo sabe cualquier levantador de apuestas, el caballo favorito raras veces gana. Si los favoritos ganaran las carreras casi siempre, no habría levantadores de apuestas.”

“La suerte llega a menudo cuando se saben tomar oportunidades. Esas oportunidades están todo el tiempo a nuestro alrededor. Casi toda persona está en presencia de oportunidades que no ve. De hecho, muy pocos de nosotros hemos llegado a ver todas las posibilidades de nuestros propios empleos.”

“Como una vez le oí decir a un viejo negro: “Chico, si tú quiés conseguí dinero, debe’ í aonde se consigue”.  Algunas personas  parecen estar ocultas de modo que la suerte no puede encontrarlas. Muchos hombre capaces viven en pueblos que sólo vegetan. Mejor harían en irse a otra parte. De otro modo, al final el pueblo los anulará. (…) Es más fácil ir hacia el mundo, que hacer que el mundo venga hacia nosotros. No somos objetos inmuebles. Somos criaturas en movimiento. Nunca ha sido más fácil mudarse al sitio adecuado como lo es hoy en día. (…) Por supuesto, una persona debe asegurarse primero de que está haciendo las cosas lo mejor que puede allí donde está. Los campos lejanos parecen siempre más verdes. El defecto puede estar en sí mismo, y no en el medio que lo rodea. Pero cuando se está seguro de que se está descolocado, uno debe moverse. Debe tratar de moverse, sea a otro trabajo dentro de la misma empresa, o a otra empresa, o a otra ciudad, o a otro ramo de actividad.”

“Cuantas más cosas sabe una persona, más posibilidades le da la suerte. Esto parece bastante simple, pero muy pocas personas se dan cuenta de ello, hasta que ya es demasiado tarde. Habitualmente, cuando una persona tiene más de 60 años, cuando ya es miembro del Club de los “si yo hubiera hecho…”  se da cuenta por primera vez de todo lo que ha perdido por no tener el conocimiento adecuado en la oportunidad adecuada.”

“En la mayoría de las cuestiones, cada persona debe escribir su propia Declaración de Independencia. Debe coincidir con los demás hasta el debido límite. Debe acompañar a la multitud en tanto vea que ésta coincide con su camino. Pero no debe atarse a la multitud. (…) En otras palabras, tenga su propio propósito. desarrolle sus propias ideas. Tenga un proyecto, y trabaje en él. El hombre más feliz del mundo es el que tiene un sueño y consigue hacerlo realidad.”

“La codicia no paga dividendos. A la larga, trae pérdidas. Muy a menudo el hombre que convierte su dinero en un dios comete algún error por codicia que lo lleva a perderlo todo. Es una ley de la vida que cuando un hombre tiene poder, sea derivado del dinero o del talento, deba usarlo para beneficio de los demás tanto como para el propio. Si no lo hace, está predispuesto a perderlo.”

AUTOAYUDA: los precursores angloamericanos (1a. parte)

enero 6, 2009

Las enseñanzas que hoy conocemos como “autoayuda” (self-help) tienen su origen inmediato en los grandes cambios sociales y económicos que sucedieron desde mediados del siglo XIX, y que los libros de historia refieren como la segunda revolución industrial.

Como esa revolución pacífica e industriosa tuvo lugar inicialmente en Inglaterra, y luego fue seguida muy de cerca por los Estados Unidos, fue en esos países donde se desarrolló por primera vez de forma sistematizada la autoayuda. No fue producto de una época feliz y desahogada, sino precisamente de una difícil transición social, durante la cual se alternaron súbitas fortunas, y grandes bolsones de pobreza. Pero, conjuntamente con esos bruscos cambios y chocantes contrastes, de surgimiento de ideologías y luchas sociales, se abrieron grandes posibilidades para aquellos dotados de visión, espíritu de trabajo, y fuerte voluntad.

El siglo XIX vio surgir grandes fortunas de la nada: “from rags to reaches” (de la pobreza a las riquezas) dejó de ser un simple cuento de las  Mil y una Noches para algunas personas. El comercio y la industria, liderados por el Commonwealth británico, y sobre todo el “American Way of Life” abrieron las puertas sociales, -antes celosamente guardadas por una élite de sangre- a numerosos autodidactas, muchos de ellos inmigrantes o descendientes de ellos. Un inmigrante escocés, Andrew Carnegie, y un descendiente de inmigrantes irlandeses, Henry Ford, encontraron en los Estados Unidos de Norteamérica una tierra de promisión, que los llevó de la pobreza a millonarios. Ellos fueron dos de los primeros en tratar de transmitir a sus compatriotas el nuevo evangelio de la autoayuda, sumándose en esta tarea a los académicos y autodidactas británicos.

Como la Inglaterra del siglo XIX seguía siendo un país de rígidas tradiciones monárquicas y aristocráticas, los disertantes británicos se concentraron en el mundo del comercio y la industria, que era el campo dentro del cual cualquier plebeyo podía encontrar un camino hacia la elevación social. En los EE.UU., por el contrario, la tradición de igualdad social , libertad, libre emprendimiento, responsabilidad personal fundada en una ética religiosa, y autonomía individual, llevaron a un desarrollo mucho más integral, práctico, y popular de las enseñanzas de la autoayuda.

Hoy esas enseñanzas tienen mucho de verdades de Perogrullo: pero hay que tener en cuenta que no siempre fue así, y que esas enseñanzas, fruto de la propia experiencia de los expositores, caían en un terreno virgen. Hoy, incluso, esas nociones sencillísimas vuelven a tener cientos de miles de recipiendarios , toda una generación que viene de padres que vivieron un “boom” de Estados omnipresentes y políticas de bienestar ilimitado (pero con ingresos públicos que algún día tocarían sus límites), ganancias relativamente fáciles, y que no supieron inculcarles conductas adecuadas para tiempos de crisis. De allí el interés de recordarlas en esta farmacopea para el intelecto.

Las enseñanzas de estos precursores, -naturalmente “aggiornadas”-, pueden sintetizarse así:

TRABAJE DURO: Haga del trabajo honesto e incesante la fuente de todos sus ingresos, y el  pilar de su bienestar y el de su familia.

PERFECCIÓNESE: Trate de saber siempre más; estudie siempre que pueda. Recuerde que no sólo los universitarios estudian: simplemente a ellos se los ve hacerlo ostensiblemente (y a menudo demasiado presuntuosa y ruidosamente). Sea cual fuere su trabajo, siempre hay un ilimitado horizonte de conocimientos que pueden llevarlo más allá de su silla. Busque esos conocimientos, aprenda de los que saben más, de los expertos, de los mayores, de su capataz, de su patrón, de quienquiera que vea que sabe más que usted, y esté dispuesto a enseñarle. Lea todo lo que pueda perfeccionarlo en lo que usted hace: el campo de los conocimientos es inmenso y siempre en expansión. Y no olvide que hay un mundo de libros a su alcance en las bibliotecas públicas, si es que su presupuesto no le da ahora para comprarlos. Empiece con sentido práctico: lea acerca de lo suyo primero; luego, vaya ampliando su gama de conocimientos.

PERSEVERE: Trabaje en su perfeccionamiento y estudio sin prisa, pero sin pausa. No se deje llevar por la impaciencia: “Roma no se hizo en un día”, decían los filósofos de la antigüedad. Tenga siempre presente su objetivo, y encamine sus pasos tranquila y pausadamente sin perderlo nunca de vista. Trate de no encandilarse con fantasías de momento; si tiene dudas, medite mucho, pida consejo a quienes sabe inteligentes y sensatos, y con experiencia en el asunto.

AHORRE: Ahorre siempre, y con más razón en tiempos de crisis. Pero recuerde que, al igual que con las demás consignas, debe ahorrar con inteligencia. Ahorrar no significa ser mezquino ni limitarse a meter los billetes en el colchón. Investigue y consulte a quienes saben, para encontrar la mejor forma de hacer trabajar su dinero ahorrado: pero no se deje tentar por cantos de sirena, precisamente el crac de 1929 y el actual crash del 2008 vinieron cuando la codicia superó el sentido común.

Gaste lo menos posible, sin someterse ni usted ni a su familia a absurdas penurias. Le van a decir que es el momento de gastar y obtener pichinchas, y que en eso consiste la panacea de Keynes: no se lo crea. No compre tecnología que no necesite realmente: mañana será chatarra, y lo que es peor, la nueva estará más barata. Sin ir más lejos, acá en Buenos Aires los estudios jurídicos especializados en cobro de morosos están atiborrados de papeles de quienes han dejado de pagar las cuotas del colegio de sus hijos, o sus alquileres,…pero tienen el plasma de 50 pulgadas, un teléfono celular con cámara fotográfica, telémetro, rayo láser, GPS y yo qué sé qué más,  y un auto último modelo cuya matrícula siempre pagan atrasada. Y sus bienes a nombre de otro, naturalmente. ¿Pertenece usted a esa clase? No, verdad? Entonces ahorre.

Ahorrar significa reducir gastos superfluos o suntuarios. En tiempos de crisis, no compre lo que no necesite, o lo que no pueda serle útil para incrementar sus ingresos (el gasto en materiales de su oficio o profesión es una inversión, y la inversión es una de las mejores formas de ahorro).

Antes de meterse en cuotas, piénselo varias veces: recuerde el dicho americano: “Si compras un cerdo a crédito, te gruñirá todo el año”.  Es preferible obtener descuentos por el pago contado.

En tiempos de crisis, le dirán que John Maynard Keynes aconsejaba gastar. Bueno: pero lo que el talentoso economista decía era que el Estado debía gastar invirtiendo con inteligencia, no que deba hacerlo usted. Y por lo general lo que el Estado hace es gastar con propósitos políticos de corto plazo, que generan invariablemente inflación, aunque aseguran votos. Usted trate de protegerse de la inflación, ahorrando e invirtiendo con previsión e inteligencia. Cuando compre, hágalo con criterio de inversión; vea qué puede ser realmente útil a la sociedad, y qué producto o servicio puede requerir que usted pueda ofrecerle con los elementos que ha adquirido.

 

LECTURAS RECOMENDADAS: Muchas de las enseñanzas de estos precursores ya están tan arraigadas en la conciencia moderna, que la lectura de sus originales resulta un poco tediosa. Otras han sido parcialmente descartadas, no por dejar de ser ciertas, sino porque el mundo actual se ha vuelto mucho menos moral en el fondo (aunque mucho más “correcto” en lo políticamente declamatorio), y ponerlas en práctica a rajatabla podría hacernos incurrir en la indefensión. Los argentinos sabemos bastante de eso: “corralito”, verbigracia… Otras ya han caído en desuso, porque el progreso de la seguridad social las ha vuelto obsoletas: como la necesidad de ahorrar en seguros de pensión privados, habiendo regímenes de jubilación obligatorios, obras sociales, medicina prepaga, etc.

De cualquier manera, si le gusta incursionar en los clásicos de la autoayuda, todavía encontrará en las librerías de viejo algunos ejemplares editados en los años 1920´s de Orison Swett Marden. Le sugiero éste: “Economía y ahorro” (Antonio Roch, Barcelona, sin fecha de edición). También hay muchos de sus títulos aún dando vueltas, reeditados en Argentina por Editorial TOR, en la década de los 1950′s.

¡Hasta el 2009!

diciembre 24, 2008

Estimados amigos:

En el umbral del 2009 me complazco en mandarles un cordial saludo, y mis votos para un Año Nuevo pleno de proyectos y realizaciones.

En lo que a este blog respecta, para el año que se inicia tengo el propósito de ir desarrollando los distintos hexagramas, ya que he visto que muchos de mis lectores acceden en busca de una interpretación orientadora respecto de algunos de ellos en particular.

Además, como no puedo ignorar las circunstancias un tanto difíciles por las que transita la economía mundial, dedicaré algunos “posts” a temas vinculados con las técnicas de autoayuda, que espero puedan constituír un semillero de ideas superadoras de esas dificultades externas, generando acciones positivas desde nuestras potencialidades interiores.

También trataré de satisfacer, aunque sea modestamente, -quizá dedicándoles algunas páginas especiales-, a los lectores de habla no hispana a quienes los traductores automáticos al inglés no logran hacerles llegar una versión fiable del Curso de I-Ching.

Y  como siempre, les acercaré la más interesante bibliografía, antigua y moderna, sobre la China milenaria.

Así que los espero en el 2009 , deseándoles MUY FELICES FIESTAS!

¡Rápido! ¡Corran a cambiar dólares por pesos!

octubre 31, 2008

No se lo pierdan: es la joda más elaborada y fina que he visto en los últimos tiempos. Está en el número de hoy de http://www.infobaeprofesional.com, donde en un video un señor Hal Turner nos informa que el gobierno de los Estados Unidos planea desde el año pasado cambiar sorpresivamente su moneda (el dólar, por si no lo sabían), por otra nueva denominada “Amero”, de la cual este señor nos exhibe un preciosísimo ejemplar. Lástima que lo menea tanto frente a la cámara, que no se puede ver su delicada terminación y preciso cuño.
Hace unos veinte años atrás, un par de periodistas argentinos, cuyos nombres no me vienen a la memoria (sí su rostro, y uno de ellos portaba unos pintorescos mostachos estilo “fin de siècle”), tenían un programa televisivo desde el cual lanzaron un formidable engaño, inventando una interesantísima figura de nuestra historia, un tal “Balbastro”. El nombre estaba tomado de una calle de Buenos Aires, que nadie sabe muy bien a quien corresponde. Lo hicieron tan bien, que hasta los aficionados a la historia como el que esto escribe fuimos a las enciclopedias (todavía no existía Internet entre nosotros) a buscar febrilmente al personaje. Bueno, pues que este “Zelig” argentino, que tanto se había codeado con Perón como con Onganía, Balbín, Eisenhower, Kennedy, De Gaulle, y cuanto político nacional o internacional podamos imaginarnos, era un magistral conjunto de citas falsas y fotos trucadas. La moraleja era obvia: desde los medios se puede engañar, ¡y cómo!.
Así que pongan atención a lo que dice este señor Hal Turner, y mañana a primera hora corran a cambiar todos sus dólares por pesos, ja ja.

Hexagrama originario y derivado. Otros hexagramas. Líneas móviles.

octubre 27, 2008

Las líneas del hexagrama son, como ya hemos visto,enteras o “yang”, o quebradas o “yin”. Tanto unas como las otras, según cómo surjan en la tirada (por usar el término más vulgar acuñado en las mancias) pueden resultar simples, o “móviles”.  ¿Qué significa esto? Veamos:

Una línea simple se obtiene cuando en la tirada surgen valores sumatorios comunes.

Una línea móvil se obtiene cuando en la tirada surgen valores probabilísticamente menos frecuentes.

Esto es válido cualquiera sea el método utilizado para obtenerla: monedas, dados, varillas, o cualquiera otro menos ortodoxo.

Las líneas móviles también son denominadas “yang viejo” y “yin viejo” respectivamente, y tienen la cualidad de generar una nueva línea, exactamente inversa, en otro hexagrama derivado. Ello se debe a que por ser “viejas” se supone que han experimentado un desarrollo progresivo que, en la dialéctica del eterno cambio o mutación las impulsa a invertir su polaridad en un signo contrario.

Así que si surgen una o más líneas móviles en la generación de un hexagrama originario, éste se verá matizado por otro “complementario” o “derivado” que deberá ser tenido en cuenta conjuntamente en la interpretación del resultado.

Veámoslo en la práctica. Supongamos que, hecha la tirada, nos resulta el siguiente hexagrama:

——–   ——     VI

——–0——–   V

——–   ——–   IV

——————  III

——– x ——–   II

——————-  I

Los símbolos  —-0—- ,  y  —-  x  —-  son usados convencionalmente por todos los autores, siguiendo a Wilhem, para indicar respectivamente las líneas “yang viejo” y “yin viejo”, o móviles. Su presencia en el hexagrama original, dará lugar a la formación del siguiente hexagrama derivado:

——–    ——–   VI

——–    ——–    V

——–    ——–   IV

———————-   III

———————-    II

———————-     I

Como vemos, la línea II ha mutado de quebrada (yin) a entera (yang), y la línea V ha pasado de entera (yang) a quebrada (yin). El resto de las líneas ha permanecido igual. Como resultado, tenemos ahora dos hexagramas, cuyo contenido debemos armonizar y conjugar en una lectura única y coherente. En nuestro ejemplo, nos encontramos con el hexagrama 63 (Ji-Ji, “Después de la consumación) como originario, teniendo como líneas móviles la (II) y la (V), y generando el número 11 (Tai, “La Paz) como derivado.

Debido a que el hexagrama derivado carece de líneas móviles, en la interpretación sólo se utiliza el “dictamen” correspondiente al hexagrama en su conjunto.

Wilhem, a quien debemos seguir forzosamente por ser nuestro vínculo principal con la tradición sobre el Libro de los Cambios, añade un tercer hexagrama, llamado “nuclear”, y derivado también del originario, aunque de un modo más artificial. En las clases personales ampliaremos esta cuestión, de mayor trascendencia filosófica que mántica.

Posteriores autores, en la búsqueda incesante de innovaciones que enriquezcan el empleo tanto filosófico como mántico del I-Ching, han explorado las posibilidades que surgen de “jugar” con aspectos especulares, simétricos, e inversos de las líneas. En este proceder han recurrido a práctica más propias de otros sistemas mánticos, como la Geomancia, que del I-Ching tradicional. Seguramente que en un plano de meditación, y para ampliar las dimensiones de la lectura, y una vez bien formados en el manejo tradicional, todo vale. Sin embargo, como estos apuntes están dirigidos a una introducción lo más congruente y convencional posible, no me explayaré aquí en ellos.

Ahora bien: ¿qué pasa si al realizar la tirada resulta un hexagrama sin líneas móviles?… En este caso hablamos de un hexagrama “cerrado” o “acerrojado“. Esto se interpreta de dos maneras: que es necesario meditar serena y largamente sobre su tema, en un plano filosófico, y que es preferible por tanto abstenerse por el momento de actuar, a la espera de una definición de las circunstancias, por el otro.

Suicidio a la china

octubre 17, 2008

En un país de mil trescientos millones de habitantes no es extraño que se den casos de tentativa de suicidio, a veces lamentablemente logrado. Por otra parte, en todas las casas se cuecen habas, y una de las temibles consecuencias de la depresión es la ideación suicida.

Esto viene a cuento de un post de Chinochano del pasado 14 de octubre, en el que el autor relata algunas de sus vivencias al respecto en China, y que resulta interesante leer.

Pero la cosa es que me trajo inmediatamente a la mente algunas lecturas de memorias escritas por viajeros en China durante el siglo XIX. Éstos relataban una forma de suicidio muy particular entre los chinos de aquel entonces, y que podríamos llamar “suicidio vengativo”. La cosa era así: algún chino atribuía a otro la causa de sus desgracias (quizá por deudas?), o bien experimentaba por éste un profundo deseo de vindicta. ¿Pues qué hacía?… ¡Se suicidaba frente a su puerta (la del odiado, por supuesto)! Lo hacía así, porque sabía que la presencia de su cadáver en los umbrales de la puerta de su enemigo desencadenaría la inevitable indagación por parte del magistrado del lugar, lo que le acarrearía enjuiciamiento, cárcel, torturas, y una terrible sangría de dinero destinado a comprar la venalidad de los funcionarios y salvar al menos el pellejo.

Terribles sombras de la vieja China…

De “crashes”, gurúes, y previsiones

octubre 16, 2008

El mundo en estos días parece haber perdido la chaveta por el derrumbe de los mercados. De pronto venimos a darnos cuenta de que los “gurúes” que poseían toda la verdad, ahora se deshacen en explicaciones tan incomprensibles para el hombre común, que se asemejan a una verdadera “sanata”. Y probablemente lo sea.

Todos se esfuerzan en dar una explicación omnicomprensiva que no logran integrar en un sistema o modelo entendible. Evidentemente, las fórmulas matemáticas no son suficientes para entender la psiquis humana, y mucho menos para predecir ciertos avatares del destino.

A la mayoría les resulta difícil decir lo obvio: que en las últimas dos décadas los cerebros financieros se dedicaron a pergeñar nuevos y más ingeniosos “productos” que no eran otra cosa que una “timba” disfrazada; que probablemente no sean otra cosa los mercados de derivados, cuya utilidad real para la salud económica de la sociedad todavía está por verse. Futuros, opciones, apalancamientos…timba.

Naturalmente, será el ciudadano común el pato de la boda de este gran jolgorio de los especuladores de la alta finanza. Porque los protagonistas de este “crash” no son los lustrabotas ni las amas de casa del “crack” de Wall Street de los años 1929, sino los profesionales de la timba financiera: tomo hoy, lanzo mañana, realizo ganancias, retomo, veo hacia dónde va la gilada, relanzo…and so on. Del mercado de capitales como base del sano crecimiento capitalista, ni señales.

Después de todo, será la gilada la que termine pagando los platos rotos. Para eso está la extorsión: si los aportes de los contribuyentes no concurren a través del Estado al salvataje, vendrá la recesión mundial, el desempleo, la crisis subintrante, la caída de los fondos de pensión, etc, etc.

A lo mejor es el momento de que nosotros, los anónimos hombres y mujeres del común, busquemos la orientación en las fuerzas subconscientes, capaces de aprehender la realidad más allá del espejismo de los vendedores de falsas ilusiones. Y en esto nos puede ayudar el I Ching.

Será cuestión de ver cómo debe utilizarse la sabiduría milenaria de este oráculo para aprehender mejor la realidad, y contribuír a maniobrar inteligentemente ante los días difíciles que se avecinan para la ecumene y para nosotros, aquí suspendidos en la periferia sur del globo terráqueo.

La próxima, trataremos de dar algunas ideas de cómo puede hacerse.

Para los interesados en el balance de los Juegos Olímpicos

agosto 27, 2008

Estimados amigos de Sinaruspica:

Les ruego que sepan disculpar la parsimonia de mis últimos “posts” en el blog. Como Uds. saben, esta página trata de ser un complemento cultural de otras actividades, y tiene el modesto alcance de lo amateur en lo que hace a su periodicidad y tecnología web.

Como en los últimos días he recibido un inusitado incremento de visitas, y me imagino que se debe a que los buscadores enlazan mi blog a partir del vocablo “China”, supongo que muchos de los nuevos visitantes quieren  tener un balance y panorama comentado de los pasados Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Para ellos vaya mi aclaración de que este blog carece de ritmo periodístico, y no cubre aspectos deportivos. Pero permítanme recomendarles que se dirijan a la página de “Chinochano”, que precisamente está ocupándose de esos aspectos que pueden interesarles, y además les dará un sabroso condimento local. Mi cordial saludo, y que lo disfruten.


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