Mêi-guó , Zhong-guó… Los hermosos EE.UU. y la autorreferencial China…

El País Hermoso (Estados Unidos), y el País del Centro (China)… No crean que me he vuelto adulador de la gran nación de Norteamérica: simplemente traduzco del chino, y desnudo lo que subyace en su inconsciente colectivo.  El idioma chino es un idioma picoanalítico; siempre les digo a mis amigos psicoanalistas que se beneficiarían mucho estudiándolo. Ayuda a ver el mundo desde un ángulo distinto del de nuestra tradición grecolatina con su ordenada sistemática de raíces y arborizaciones morfológicas.

Estados Unidos  y China: no podría ser mayor el contraste entre una nación jovencísima y otra varias veces milenaria.  Y sin embargo, corre subterráneamente entre ellas un mutuo encanto, del que dan testimonio las Chinatowns de Nueva York y San Francisco. Por suerte, porque no podemos engañarnos: EE.UU. es la locomotora del mundo, y China su fogonero. Se necesitan el uno a la otra. No por nada los ojos del mundo están fijos en estos dos protagonistas de la reunión del G-20. Los dramáticos acontecimientos de lo que ya se conoce como la gran crisis financiera del 2008 nos dieron  conocer a nosotros, los legos en la materia, que China es el más importante tenedor de bonos del tesoro norteamericano. Claro: los chinos son comunistas (o al menos eso creen ellos), pero no son tontos. Como muchos de nuestros intelectuales de las izquierdas rococó, escriben con la izquierda, pero atesoran con la derecha. Y atesoran bonos del estado americano, porque en el Mêi-guo encuentran la solidez institucional y la confiabilidad que necesitan. Las declamaciones pomposas y demagógicas, rezumantes de reivindicación y heroísmo, las dejan para los latinoamericanos: ellos compran “american“.

Por eso, de ahora en adelante habrá que estar muy atentos al minué que bailen estos dos colosos mundiales, y en cualquier espacio dedicado a China no podrá faltar el análisis del devenir de estas cruciales relaciones. China parece haber arriesgado la idea de reemplazar al dólar como moneda líder mundial por otro signo abstracto contable, similar a los DEG (derechos especiales de giro). No es de extrañar; como toda civilización de trasfondo campesino, siempre se mostró proclive a la moneda de cuenta metálica, en su caso, históricamente, la plata. Como la vuelta al patrón metálico ya no es posible, dada entre otras cosas la magnitud de los intercambios internacionales, lo más parecido parecería ser un “mix” de monedas fuertes. Pero no nos dejemos engañar por las chinerías: China, la caprichosa (como alguna vez la denominó cariñosamente Carl Crow) podrá histeriquear un poco, pero sabe que sólo en unos Estados Unidos fuertes y confiables puede reposar su tremenda capacidad de ahorro.

Advertisement

Deja un comentario

Please log in using one of these methods to post your comment:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.